Historia

El día 28 de Septiembre, en Huércal-Overa, de madrugada comenzó a llover, de tal manera que los habitantes del pueblo no se percataron que esa lluvia que comenzó de el día anterior por la noche duraría todo el día 28.

A eso de media mañana a partir de las 11 de la mañana se fue la electricidad en todo el municipio, no había luz en las casas y no todos los teléfonos móviles funcionaban.

Al medio día muchas personas pudieron contactar con familiares que se encontraban en las afueras, es decir, en el campo, Saltador, Urcal, San Francisco, etc. Donde sufrieron más ya que el agua se convirtió en un río totalmente desbordado, casas totalmente inundadas, verjas y arboles arrancados hasta tal punto de llegar a la autovía e incluso atravesarla, cosechas totalmente perdidas.

La rambla de Huércal-Overa es conocida por estar seca los 365 días del año, pero ese día fue un día especial para ella como para los habitantes del pueblo, ya que estaba rebosando, tanto que los puentes por los cuales pasa debajo se encontraban inestables y desde primera hora de la mañana la guardia civil y los policías intentaron tranquilizar al pueblo, cortaron las carreteras que estaban siendo dañadas y proporcionaron a los ciudadanos otras vías de acceso al pueblo y a las barriadas de alrededor.

Ese día desde primera hora se comenzó a movilizar a todo el personal de Obras y Servicios, y a la Empresa Pública, junto con toda la maquinaria para señalizar, eliminar peligros, ayudar a gente, etc.
Se comunicó a los colegios para que los niños no salieran de los mismo, ya que muchos padres no podían ir a por ellos. Se preparó comida, etc. Vistas la mayoría de las zonas, esa misma noche del 28S se reunieron todos en la Policía Local, para informar de cada zona, de las zonas más dañadas, las actuaciones que ya se habían realizado, etc.

Según palabras del José Diego García Núñez, Director Técnico del Ayuntamiento de Huércal-Overa:
"Cuando paró la lluvia estaba todo incomunicado, abrimos paso por la carretera de los pozos a gente que estaba atrapada desde las 11:00. Al llegar al cortijo de el pozo en El Saltador, era una imagen desoladora, la carretera "nueva" que hacía unos meses terminó la Junta de Andalucía destrozada totalmente. Continuamos después para Úrcal, donde nos habían comunicado que se había caído parte del puente de la vía, y seguíamos viendo el gran desastre que produjo el agua. La carreta de Úrcal destrozada en dos o tres puntos y la entrada de Úrcal a las 21:00 horas fue como una película de miedo. El trendazo eléctrico volcado hacia la carretera, junto a las dos ramblas de la entrada era todo escombro, cimientos vistos, y todo a oscuras, no se veía nadie por allí. Las casas de los ingleses tenían todos los muros rotos, los coches hincados en el barro, era como si hubiera caído una bomba". 


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